A ti, mi carta

El que ama en realidad lo abarca todo,
lo absuelve todo,
y tolera casi todo.
Aquí no hay religión o credos.
Aquí sólo existe un ser,
que sabe sentir que se olvida de si
y se da por entero. Te he fallado tanto,
está vida no basta para amarte.
Mi yo loco de alas aventureras
no sabe ver el suave yugo de tu amor
inmenso y divaga en la nada.
Busca cielos de lluvias y tormentas fugaces.
Mas tú, eres mi fuente
de agua viva y verdadera
donde me recreo
y mi alma se baña, en realidad
y ternura.
Sin promesa alguna sólo el día a día.
Tu amor es firme, completo
puro y sincero.
En ti, se aferran mis endebles
dedos si hay caída.
Tus brazos firmes me sostienen.
Me cobijan tus ojos limpios
llenos amor y certeza.
Perdona este corazón iluso
de poeta,
que divaga en mundos ficticios,
ilusorios y falsos.
Pero que sabe donde está
su suelo firme y sincero.

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