Dime poeta

Dime poeta

¿A dónde te has marchado poeta?
Tú, que en limpio deseo anhelas
dejar tu entidad y esencia,
¿acaso el endiosado ahuyentó
tu delicado espíritu?

Tú, que sólo respondes en letras,
al regalo, a ése don recibido,
sentido, tal fuente de inspiración
divina; dime, ¿te asustó la vanidad y
soberbia del buscador de fáciles caminos?

¿Te alejó la envidia, necedad de aquel
que olvidó la verdad del poeta?
La sencilla verdad, que es otorgar
sus letras, sean leídas o no, sin ser exigidas,
¿te aleja ése poeta errado,
que no deja su alma en líneas?

Dime poeta, tú, que dejas fragmentos,
trozos de sentir, que al leerte ojos
enjugas, ¿ahora, sientes la inercia,
y bruma que te enclaustran? No ubicas
a ésa musa, que como tú tomó su camino
con húmedo pañuelo. Pues admiras verdad,
sencillez, pureza.

Egos te entristecen, te son
incomplensibles. Tú, corazón llano,
apacible; que su meta no es la fama en
humildad viertes tu arte pues das
lo que recibes, al sentir ese desgano
te abrazas de tus letras y buscas otro camino.

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