Añoranza de entretiempo

¿Al otoño, de mí, cómo lo saco?
¡Motín por ti, pasional, anhelante!
El ahogo de cavilar, ataco;
mi nocturna Venus, beldad amante.

Te poseí, te veneré, mil veces,
hoy no tengo tu néctar, Afrodita;
estás extinta pero no falleces,
en malestar que suspirando grita.

Más allá de penetrante nostalgia
y lacerado desorden sumiso;
desgaste por espiritual neuralgia,
sufre febril quien el adiós no quiso.

En un soplo se va viril el alma,
Impasible… Difícil alborada;
sentimiento que no conoce calma,
añorarte duele, mujer amada.

¡Asonada, cárcel indócil, ávida!
¿Cómo logro suprimir tu recuerdo?
Ushás noctívaga, fénix ingrávida,
este corazón en pedazos pierdo.