Demanart
Tú,
Caminas arrastrando tu lengua,
Dejando arada la tierra,
Avanzando hacia mi piel.
-
Quede consternado,
Cuando dividiste la luna,
Y tú sangre blanca,
Fluyo, con la caída del satélite,
Pudiendo ver tus verdes pupilas.
-
Los árboles, aullaban al silencio,
Y los animales,
Silenciaban sus onomatopeyas,
Admirando el cielo alterado,
Truenos, relámpagos y tornados.
-
Descendí lentamente,
Mientras la tierra,
Se volvían arenas movedizas,
Que entraban por mis orificios,
Ya que tu sangre se mezclaba,
Con la naturalidad de tu estiércol.
-
Tu ser inundo mi mente,
Fusionando tú salvia con mi cerebro,
Formando, paisajes en su interior,
Pero una cárcel cristalina,
Dibujaba su forma,
De crisálida cuadricular,
Donde una fuente, vertida hacia abajo,
Dibujaba los límites, antes invisibles,
Pero podía admirar,
La belleza de las formas,
Que se integraban tras las paredes visibles.
-
Te mostraste,
En el interior de un espejo helado,
Cuadrúpeda,
Cuatrocular,
Bibucal,
Y tu espalda contenías,
Un manto de hierbas podridas.
.
Te deshacías lentamente,
Como un granulado de tierra,
Hablándome bellamente,
Sobre como tomaras mi cuerpo,
Dentro, de tu ciénaga imaginaria.
-
Hasta que dormí,
Dentro de tu propio sueño,
Mis carcajadas rompían,
La madera de tu cuerpo,
Mientras mi saliva te humedecía,
Para esnifarte,
Como al buen fertilizante,
Pero tu engaño,
Comenzaba con devorarme.
-
Comenzabas a desgranarte,
Cerca de tu cara,
Tu sonrisa se iba desvaneciendo,
Con el susurro de tu risa,
Pero estos granos, eran termitas,
Escalaban y escarbaban.
-
Atravesando todo mi cuerpo,
Como un gusano,
Agujereando la manzana,
Hasta quedarse podrida.
-
Ya que sin darme cuenta,
Estaba sucediendo,
Lo mismo que a ti,
Solo que mi cuerpo,
Era alimento para el tuyo,
Y la psicosis,
Entre tu mente y la mía,
Convivían dentro del mismo recinto,
Altamente enloquecidas.
-
La tierra,
Iba escupiéndonos hacia arriba,
Lentamente sublevándome,
Genéticamente diferente,
Pues mis extremidades,
Había echado raíces,
Y mi rostro,
Era de fina madera,
Y mi cabello verde.
-
Infinitamente,
Aun seguías en mi cuerpo,
Y como un taladro,
Agujereándome la cabeza,
Y, cortándome en dos,
Mientras mis nuevos cimientos,
Volvían a caer,
Dejando la luz en la noche.



Comentarios & Opiniones
Geniales versos. Gracias.Todas las estrellas. Te invito a leermehttps://poematrix.com/autores/silvestre/poemas/cap...
interedantes versos aunque un poquito largos pero tienes magia
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