AMÉN
XCVIII.
El caos, antes que todo, nunca esperó a alguien como
yo. Ni yo esperaba a alguien como yo hasta que intenté
conocerme.
La explosión atómica me trajo aquí.
Los dolores me han traído aquí.
Años en la avenida de este mundo, años en el cuerpo
de este hombre, años en la vida de ellas y ellos.
Puedo soportar más días con un suspiro, más no
soportar verla a ella sin mí.
Soy felicidad cuando mis impulsos me arrojan a la
fuerza contra lo que quiero.
Estoy en el primer episodio de la verdad, donde
desconozco más de lo que conozco, donde el universo
se expande y yo me aflijo frente al cuaderno dejándome
llevar por mis instintos más precarios.
Detrás de las máscaras humanas, hay más coraje y
valía que ante un rostro viejo, un rostro suave,
detrás de las máscaras humanas, hay deseos que
esperan por salir, que no esperaban ser cubiertos por
un sentimiento negativo.
Detrás de mí, hay menos de lo que esperan y más de lo
que espero.




