Mensaje de advertencia

Estimados poetas y lectores:

Después de muchos años en línea, Poematrix ha llegado a su final.

Nacimos con la intención de ofrecer un espacio sencillo donde cualquier persona pudiera compartir sus poemas y pensamientos. Ustedes llenaron este lugar de palabras, emociones e historias que dieron vida a una pequeña comunidad alrededor de la poesía.

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Gracias a todos los que alguna vez compartieron sus escritos, leyeron a otros o formaron parte de Poematrix.

Cuando las vinieron a buscar
yo estaba lejos,
porque siempre estoy lejos
cuando ocurre algo importante.
Aunque es cierto que en el deceso de mi padre
estuve ahí, oliendo su orín,
viendo su rostro desencajado
mientras le apretaban el corazón.

Pero para las otras muertes de la familia
siempre estuve lejos,
fugado del instante
como quien salta de un tren en movimiento,
Escondido. No por miedo
pero sí por cobarde.

Vi los ataúdes como si fuesen muebles en una feria.
Vi sus rostros pálidos.

Los labios pegados para negarles la última palabra.

Esos días, cuando las vinieron a buscar,
yo habré estado, no sé, leyendo en el patio,
caminando entre los senderos naturales que forjan los árboles
de un pueblo
o trepado a una escalera
cambiando la lámpara quemada que esa noche
quizás las pesadillas harían que mis hijos encendieran.

Vi las lágrimas.
La caricia muda de mi madre que los vio partir a todos.

Confieso que pude sentir el olor a vainilla
de sus sombras
como si dejaran algo sobre el suelo
algo imposible de llevar
pero inútil también para nosotros.
***
Del poemario bilingūe de próxima aparición:
“Todavía me deben una noticia"
"Mi devono ancora una notizia"

Musicalizado por el poeta.

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