OJALÁ DIOS QUIERA

Cuando se marchan para regresar después de siete, ocho o diez años uno seca las lágrimas y se consuela diciendo: tienen una vida mejor en tierras lejanas; pero nada compensa el dolor y las cicatrices que dejan en el alma, en el cuerpo pero sobre todo en el corazón aquellas despedidas hasta un próximo encuentro incierto.
Acabamos nuestras vidas en duros trabajos que al final no resarcen en nada ni la necesidad peor el sufrimiento; nos alejamos de quienes tanto amamos para, según nosotros, arreglarnos la vida pero lejos la tenemos más descompuesta que en nuestro terruño querido y no tenemos un hombro sincero sobre el cual llorar porque ningún abrazo es tan cálido como el de nuestra gente; por más que vivamos décadas seguiremos siendo “los extraños” y jamás se convertirá en patria nuestra ninguna nación por más desarrollada que sea ésta.
Para una madre no hay peor momento que el de la despedida de un hijo, no hay médico, ni medicina que cure las dolencias del espíritu, un espíritu resentido, un espíritu que no entiende la razón del adiós y sólo llora y sufre…
Aunque hagamos terapias, ejercicios y dietas, el cuerpo nunca se recupera de estos eventos tan dolorosos, la mente es nuestro peor enemigo, nos juega sucio, es como la sal en la herida abierta, duele, no sana y corroe como el óxido en el hierro al corazón más resistente.
Ten presente hermano mío que en cualquier lugar, si no trabajas, no comes, nada es gratis en ninguna parte, ni aquí ni a donde vayas, el jardín de Edén es sólo una utopía, sin embargo, el sufrimiento puede ser peor porque lejos de los que amas todo se agudiza
A un hijo jamás se lo sustituye por los lujos o el dinero, una madre es feliz sintiéndolo cerca, ella nunca abandona su instinto de protección y puede, incluso, acabar su vida por cuidarte así que no pienses que al enviar tus monedas ella estará bien, el dinero no lo compra todo.
Las familias son para estar juntas, una golondrina no hace verano en ningún sitio pero la soledad puede quitarle hasta las ganas de volar.
Hoy te vas, mirando como la sombra de los años ha pasado por todos los que dejaste, incluso por ti. Las lágrimas que en esta despedida se han vertido, han sido muy amargas, han mojado no sólo las mejillas sino ese lugar que, no sé cómo se llama pero es muy oscuro y recóndito, donde el dolor se queda para siempre porque seguramente te asaltará el mismo pensamiento que a todos en este momento: Ojalá Dios nos dé una nueva oportunidad para volvernos a ver.

Comentarios & Opiniones

Gotzon

Gran reflexión y melancólica realidad, el tener lejos a un hijo es como partirse en dos, bellas letras nos compartes, algo tristes pero muy hermosas, un placer leerte y conocerte Juan Carlos, te mando saludos fraternos Poeta!!!!!

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Cálamo Azul

reflexivo y profundas letras, espero que mejore la situación, abrazos fraternos.

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Xio

Juan Carlos me he quedado sin palabras leyendo tu obra, se en carne propia de lo que hablas, que desgarro en el corazón, en el alma, que herida que jamás sana, que angustia reprimida y como dices siempre pidiendo a Dios una nueva oportunidad para ver

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Xio

a todas esas personas que marcaron nuestras vidas, para ver de nuevo las piedras de aquel camino..Que decir, ni por voluntad se toman estas decisiones y cuando se lanzó la suerte, ya no hay marcha atrás, un placer amigo, abrazos, linda noche.

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Felix

Me gusta, la verdad que me gusta mucho tu reflexión, se nota el paso de la vida en tu texto, como muchas cosas buenas como malas; la experiencia de la vida. Un gusto leerlo. Saludos y todas las estrellas.

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JUAN CARLOS CADENA

Mil gracias a todos poetisas y poetas por su lectura, por sus palabras que ratifican sus sentimientos profundos, nobles y sinceros. En toda familia existe por lo menos un inmigrante y la realidad es muy dura para los que se van así como para los que

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JUAN CARLOS CADENA

se quedan. La vida es así, hay que enfrentarla y salir adelante, pero eso no quiere decir que no duela. Está bien reflexionar al respecto para conseguir algún tipo de curación, si cabe el término. Abrazos a todos y felicidades amigos.

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Colibrí

Con pinceles me tocaste el alma!

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JUAN CARLOS CADENA

Que gusto haber podido tocarte el alma, mi corazón se alegra. Saludos Pris

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Colibrí

Sabes quién soy?... Gracias a ti encontré este maravilloso rincón donde puedo dejar plasmada en letras saltarinas la expresión de mi alma!
Soy Priscila hija de uno de los pastores que tuvo tu mamá!

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JUAN CARLOS CADENA

Si Pris, me di cuenta desde el primer momento en que vi la mitad de tu mirada y tu nombre. Como comenté en uno de tus poemas, me alegra que hayamos podido confluir en estas páginas. Agradezcamos a la poesía por esta casualidad. Saludos y un abrazo

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Colibrí

Así es, un brindis a esta bella arte que además de dejarnos fluir como nubes flotantes en el cielo, acercan amistades distantes!

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JUAN CARLOS CADENA

¡A tu salud!

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Aldebarán

Me hizo usted recordar las doce uvas del tiempo. Bella escritura plena de sentimiento. Saludos

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JUAN CARLOS CADENA

El amor y el sufrimiento que causamos los hijos a una madre son inevitables mas está en nosotros mitigar lo segundo con sólo unos segundos de nuestra presencia en su casa. Geniales versos de Andrés Eloy Blanco querida Aldebarán. ¡La madre inspira!

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