Trescientos mil pedazos

poema de J Catlán M

I
He caminado mil senderos,
Buscandote sobre horizontes enteros,
Sin mas no importaba lo lejos que creía,
Sino lo cerca que realmente estabas.

II
Seguí avanzando sin importar nada,
Pero de que va avanzar,
Si a mi lado comenzaste a caminar,
Te esperé.

III
Y volamos por paisajes mas allá del entendimiento,
Por lugares mas hermosos de los cuales medimos,
Simplemente volamos, sin tomarnos de las manos,
Solo dándonos libertad.

IV
Entonces dos anillos en nuestros dedos,
Ataron nuestras alas hacia la eternidad,
comenzamos a subir,
escaleras al cielo, al sol, a nuestro mundo.

V
De la nada me soltaste,
Y caí, no importó, porque pude sostenerte,
Mi alma contigo siguió vuelo,
Y al tocar el suelo, mi corazón en trescientos mil pedazos quedó.

VI
Y aprendí que lo eterno eran nuestras almas,
Viviendo el momento efímero de nuestras vidas,
No era llegar algo mas allá,
Sino en nuestro camino juntos, disfrutar,
Creando simplemente.

Eternidad en nuestro vuelo.

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