EL POEMA ENTRE LAS PIEDRAS

poema de Jorge Loyola

EL POEMA ENTRE LAS PIEDRAS (CONTINUACIÓN)
Los hombres han terminado su desayuno y caminan hacia el interior de la casa; el más joven mira hacia la ventana y saluda alzando suavemente su brazo y sonriéndole a la mujer que los observa, es Fernando Araoz hijo de la criada, ha vivido en la casa bajo el cuidado de su madre y de su mentor y benefactor Michelle Reseliau el otro hombre, quien también ve a la criada en la ventana y hace un gesto con su cabeza saludándola.

Mucho se habló entre la servidumbre de la casona cuando el patrón cobijó bajo su ala al pequeño Fernandito hijo de una de las criadas y de padre desconocido, cuchicheos, risitas entre dientes y hasta algún sarcasmo acompañado de una sonrisa socarrona, que en algún momento terminaron en pequeñas peleas y algún que otro utensilio de cocina volando por el aire.
El niño jugaba en los jardines, correteaba por las galerías, pero sobre todo le gustaba internarse en la gran biblioteca; que el viejo maestro Rechelieu; atesoraba en uno de los grandes salones de la casa. El olor al cuero de los sillones y de las cubiertas de la gran cantidad de volúmenes que allí se encontraban, el perfume y el brillo de las maderas de los escritorios y muebles antiguos que completaban el mobiliario de aquel lugar; que por cierto era el más alejado del movimiento cotidiano de la vivienda; hasta los gatos preferían venir a dormir sus largas siestas durante el día tirados cual emperadores romanos en sus triclinios o alguno de los Luises en sus cómodos y adornados divanes.
El silencio, la suave penumbra que solo era rota por la tenue luz del día que se colaba por entre las gruesas cortinas de un terciopelo rojo, el leve crujido de las maderas del entablonado piso que siempre lucía lustrado y que tenía unas vetas que al joven Fernando siempre le habían gustado, porque entre sus lecturas se acomodaba y mientas acariciaba los gatos, adivinaba formas e imaginaba historias detrás de aquellos dibujos naturales.
Todo en aquel lugar tenía algo mágico, algo atrapante. Un alejado lugar donde el silencio y la penumbra parecen acariciarlo todo, un lugar lleno de páginas oscuras, ocultas bajo perfumadas cubiertas labradas con letras doradas en el cuero.
Un niño pasa distraídamente su mano por el lomo de un gato con la vista perdida en las formas que lo rodean.
Sí, todo en aquel lugar tenía algo ciertamente inquietante, tal vez, porque no "siniestro".
(CONTINUARÁ)

Comentarios & Opiniones

Pétalos celestes

Bella e intrigante historia, estimado Jorge....que siempre anhelo seguir leyendo...Te felicito por tu facilidad para la narrativa, e incluso pienso que bien podrías escribir una novela....tu vocabulario es excelente. Un abrazo. Ingrid Zetterberg

Critica: 
Luna

Yo también pienso que tienes una buena narrativa, voy siguiendo tu historia y espero nuevos capítulos muy pronto. Abrazos.

Critica: 
Xio

Vaya!!! me devoré esta parte y me quedé como todos los que ya hemos pasado por aquí, con la intriga, el suspenso y por mi parte con la alegría de una grata lectura, del disfrute y las gracias por permitirme compartir ese talentazo que tienes como

Critica: 
Xio

escritor y poeta, siempre tus historia me dejan atrapadas por la admiración,ya sabes soy tu fan número 1 un abrazo grande hasta tu querida Argentina y de corazón te deseo que estés muy bien junto a tu familia, todo mi cariño para ti mi querido gaucho

Critica: 
Adrián

Muy bien, sabes? Lo malo es que tendré que esperar pero sin duda, te sigo.
Excelente esta segunda parte de tu escrito.

Critica: 
Jorge Loyola

mis queridos amigos, me sorprendido muy gratamente al abrir hoy la pagina y encontrar tan bellos comentarios.
los abrazo de corazón, espero que se encuentren todos bien.
(ahí subo un capitulito mas de esta historia)

Critica: 
JUAN CARLOS CADENA

Me tienes ansioso Jorge,cuán bien describes los objetos y la escena, me introduces en ella y parece que también estoy buscando esas figuras en el entablado. Saludos, voy a leer nuevamente la tercera parte.

Critica: 
Osler Detourniel

Eres muy buen narrador, excelente pluma. Saludos Estimado poeta

Critica: 
Jorge Loyola

Gran abrazo osler.

Critica: 

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