CASADA INFIEL

poema de "Joreman"

CASADA INFIEL

Mujer hermosa, rozagante de corpiño grande y frío
Creyendo que era soltera, mozuela del pueblo junto al río
Con mirada de reojo, le puse cita en el colgante del olvido
Casada con el alcalde, toda una señora fiel ha permanecido

Pasada la medianoche, soplaba un viento que acariciaba lo dormido
Allí en la mitad de aquel puente colgante, el amor oscuro perdido
Con los rayos de luna, el precipicio hiela la sangre con pasión querido
Con su bata blanca, me dio miedo, verla traicionar a su marido

Se apagaron los faroles de luna y se encendieron los míos
Se calmaron los vientos, desprendiendo huracanes de emociones perseguidos
Con mis brazos la arropé, tocando sus pechos tibios de aureolas dormidos
Su enagua almidonada rompía el silencio, agitando lo encendido

El puente se estremecía, rasgando la seda de su vestido
Los árboles en el precipicio crecían, querían ver de noche lo desconocido
Lejos del caserío, se oían ladrar los perros que acechaban el río
Ella se quitó el corpiño y yo el revólver que colgaba del cinto escondido

Pasada la medianoche, la pasión se acaloraba de nuestros cuerpos deseados
Nunca había visto un cutis tan hermoso y fino de albores soñados
Los senos como volcanes, erupciones de lava sangrada
Su monte de venus, selva del precipicio de néctares poblada

Las tablas de aquel puente crujían, al vaivén de nuestros cuerpos unidos
Aquella noche recorrí el mejor camino de amores queridos
Penetrando en el edén furtivo, de aquella esposa infiel, de todos prohibido
Poseyéndola una vez más, del colgante, el elixir de mis suspiros

Mujer preciosa, que se desboca en espumas de pasiones desbordantes
Sin sábanas, ni edredones, ni almohadas de colchones
Agita su cuerpo de emociones, tirada en las tablas del puente sus traiciones
Entre sollozos nos dormimos, pensando en la reacción de su marido

Las murmuraciones corrían en el pueblo, como brisa fresca de primavera
La esposa del alcalde se la juega, con un forastero, en las noches del puente crujiera
Las citas se hicieron eternas, de aquel colgante se hizo prisionera
Risueña de mil amores, mirada de picardía, en brazos de otro hombre durmiera

Una noche la pasión, sus cuerpos a la luz de la luna, la emoción proseguía
El colgante, con vaivén fuerte se estremecía, presagiando que los encontrarían
Desnudos y entrecruzados, parecía que el amor nunca desaparecía
El corrillo de gentes, agazapadas del villorrio, en plena faena los maldeciría

Unos disparos sonaron, haciendo eco en el desfiladero del suplicio
Rodaron por el puente los cuerpos sangrantes al fondo del precipicio
Los gritos agonizantes, rompieron el silencio del bullicio del maleficio
Cabizbajos con sus piyamas blancas, los chismosos regresaban del amanecer al caserío
Nadie los rescató, solo quedó allí una flor como testigo del martirio
De la esposa infiel, que por pasión de amor se la jugaba a su marido
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“Joreman” Jorge Enrique Mantilla – Bucaramanga marzo 04-2017

Comentarios & Opiniones

Silvia

Es un placer Joreman saludos.

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