Mi amigo, el tiempo
¿Hola tiempo, cómo estás?
Quiero contarte algo,
tan importante, que Dios no lo debe saber.
Hace poco encontré en un sueño a una quimera,
y aquella ilusión convirtió mi utopía en verdad.
"Cuéntame", dijo el tiempo.
Continué pensando que el tiempo era mi amigo.
Seguí:
"¡Su figura hermosa apareció en mi agónica existencia!"
Estábamos años después, juntos,
levitando en el delirio del amor.
"Pero ¿qué pasó?" —dijo el tiempo— "aún no dices nada…"
Mencioné tres besos tenues y un escote del alma
en dos décadas de ausencia.
Y ella dijo: "Son suficientes para saber que siguen vivos nuestros momentos del ayer."
¿Tiempo, estás ahí?
¿Me escuchas?"
"Sí", respondió, de manera obligada.
Seguí:
Hice que recordara aquel frenético antes,
el lugar donde aprendimos a besarnos,
con sabios movimientos de adolescentes,
en rincones donde solo cabía un cuerpo…
Ese recuerdo nos llevó a pecar por última vez,
en espacios donde solo cabía un cuerpo.
Siempre fuimos una sola persona.
"Tiempo, ¿te ha gustado mi historia?"
Pero él prefirió no responder…





Comentarios & Opiniones
Diálogos con el tiempo como confidente y testigo, explorando la nostalgia de un amor perdido que aún vive en la memoria. Con intensidad emotiva, plasma la lucha contra el olvido y la fuerza de los recuerdos. Es profundo y reflexivo. Saludos cordiales