REMEMBRANZA POSTCLASICA DE LO SUFRIDO
Cuando abrí los ojos
En la adultera noche con sabor a vinagre y bebidas energizantes,
Encontré a mi sombra
Regurgitando recuerdos
Ingratos de episodios descafeinados
Que estuvieron de paseo por el vertedero municipal
Y que yo creía fundidos a las paredes de mi sistema nervioso central.
Aquellos recuerdos, empapados de saliva y un viscoso líquido amarillento,
Cuyo nombre desconozco,
Me miraron con un desprecio déspota
Emanando palabras gástricas
Que llegaban telepáticamente a mis tímpanos superficiales,
Cuyo radio de percepción es poco mayor a el amperaje de mi mano
Después de palparte
Y a los decibeles que emitiste
Cuando gritabas que me odiabas.
Ya los veré nadar
Por los ríos intransitables que surcaran tus mejillas
Y que ya no desembocan en tus labios
Pues no tendré la oportunidad de gritarte en silencio
Que acabaste con mi vida,
Pero gracias por la tristeza,
Es una inmunda compañera.





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