KILOMETRAJE DE CARRUSEL

Entre anuncios de ventas de órganos que inundan mi ciudad,
Me abro paso por la acera donde nadie camina,
Me detengo ante el semáforo senil, que no recuerda que color le sigue a el verde.
Una convención de proxenetas carnetizados se interpone en mi camino,
Gardeo insultos impares que vienen de sus bolígrafos,
Nada detendrá mi camino,
Pues voy hacia ti,
Solo me falta cruzar el Pacifico para encontrarte,
Por suerte traigo mis pantuflas anaranjadas
Y mis gafas ultravioletas,
¡Espérame!
Grito en tu subconsciente,
Para que tu cefalea salga y me de espacio,
Ya no cubrirás tus vergüenzas en los restaurantes nipones,
Que te solicitan para servir el sushi,
Y verte desnuda entre los bonsáis,
Como yo te vi ese día,
Que fuiste mía, como ya has sido de muchos,
Pero creo que lo disfrute más que nadie,
Y vi en tus maullidos, que tu también lo disfrutaste,
¡Espérame!, aun no te desvistas.

Comenta & Vota