La paloma

Paloma viajera,

mira a lo lejos,

no ve a nadie,

las nubes no saben si lloras.

Los ojos del cazador,

no siempre son malos,

los álamos del prado,

puedo decir que estoy en paz.

Otras veces he reído,

pero en silencio suelo llorar,

hace mucho que no lloro,

no es que no quiera,

es que ya no tengo lágrimas.

Esperaré a que el sol salga,

así veo a las palomas volar,

pero tiene un ala rota

y un puñal en el alma.

No soy de palabras,

la paloma no comprende mi lengua,

una mirada es suficiente,

una mirada y nada más.

IARA MARÍA VILLEGAS.