NO ES UN LAMENTO

Digamos que sí,
que estoy enamorado,
que me di cuenta,
que los todavías desplazan los jamás,
que el pecho no se rompe tanto
si la razón de sus grietas
también está rota.

Digamos que hablo más fríamente
al respecto,
que me lo estoy creyendo
apenas,
que esto no es un lamento,
que si volvemos a estar cerca
estará bien
y si no,
aguantaremos
la anatomía orgánica de la saliva
y el contorsionismo de la lengua
y las ruedas de los dientes
atropellando los labios.

Digamos que hablo menos cada día
para descubrir y ver mejor
el sentido del silencio,
que estoy aprendiendo a explicar con los ojos
las contradicciones,
que no muero por arrastrarme
ni vivo por ir de frente,
que todo sigue y mañana
no tendrás un poema
colándose por debajo
de tu puerta,
hablando de más
en un papel en blanco.

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