La triste historia de dos pájaros
Éra(n)se una vez dos pájaros en una jaula,
dos pájaros cantando con fuerza
creyéndose dueños de su cautiverio
y conversando como conversan dos suicidas.
Alegrándose únicamente por la sobriedad que implica su simple existencia,
como un trazo negro azabache que malvive en el centro de un lienzo blanco,
así convivían ambos,
en la armonía que concede la esclavitud.
La puerta que encierra sus sueños está ahora abierta.
Uno sale, forzado por la monstruosa necesidad de abandonar el sendero
para sentir la libertad que otorga la curiosidad,
harto de clavarse espinas en ése camino de rosas que algunos llaman “deber”.
Otro permanece, aterrado por la presión que ejercen los barrotes sobre su imaginación,
incapaz de ser,
ángel de las alas de piedra que no comprende que sin cultivar su oscuridad
no habrá forma alguna de alimentarse con su luz.
Uno muere sonriendo, presa de un gavilán hambriento que le explica entre lágrimas
que lo vivo debe morir para que lo que muere pueda vivir.
Uno muere sonriendo.
Otro muere arrodillado, cebando su miseria con los restos que ofrece el amo,
lloran ya sus alas, asustadas por no poder ser más que lo que él quiso que fueran.
Otro muere arrodillado.




Comentarios & Opiniones
bello relato, me gustan las historias, gracias por comartirnos sus letras.
Interesante escrito, gran placer la lectura, saludos.
Interesantes decisiones