Soledades

poema de Lancelot

Cada uno es dueño de sus pequeñas soledades
que se acomodan como equipaje de mano,
en el viaje de la vida.

La soledad del sollozo nocturno con la que
llamamos a la madre ausente.

La del primer día de escuela,
cuando aprendemos a enfrentar el mundo.

Las primeras derrotas,
el gol que fallamos en la cancha del barrio.
Las miradas que no coinciden,
en el patio del recreo.

Las que nos esperan al regresar cada día del trabajo o
con las que hacemos oficio los fines de semana.
Las que aparecen sin aviso en los semáforos,
de las que huimos cuando aparecen con
un recuerdo insensato.

Las que nos arropa el alma
cuando rasgamos algunos versos,
o las que traen los perfumes que aspiramos
en la prosa de poetas olvidados.

La paciente soledad de la muerte.

La de tu recuerdo que espera
coincidir con tu silencio en la taza de café,
simplemente para que el frio del olvido,
no las atrape en el abismo de la infinita
soledad.

www.youtube.com/watch?v=Lv4sDLAGCmg

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