Reina
Siempre amé la hermosura
Desde un bello atardecer lleno de color
hasta la ternura que hay en beso
Te conocí en una mañana de mala época
Más pronto cautivaste mi atención
Tus rasgos eran inferiores a tu bondad
Y me saludaste con mucho tacto
Había un mundo infinito de naturalidad en ti
Aquella silla te llevaba por los pasillos
Pero tú levitabas con tu valor y cordialidad
Eras una sonrisa que apagaba mis miedos
A aquel lugar y a la gente que había allí
Rodeada en todo momento de una corte
Que deseaba estar a tu lado
Reina del lugar en un trono con ruedas
No necesitarías cetro , tu belleza nos ponía de rodillas
Hablabas con ironía, inteligencia y sarcasmo
No me atreví con mi pesado recato a preguntarte tu nombre
Más lo memorice en cuanto lo pronuncio otro vasallo
Busque la manera de saltarme el protocolo
Para sentarme a tu lado a comer
Haciendo que consejeros y demás cortesanos
Quedasen en segundo plano y lugar
Me preguntaste sin rodeos por qué estaba allí
Yo abierto y preso de tu beldad te contesté
Entorpecido por buscar la respuesta y nervioso ante tu carita de rosa y tus palabras de confianza plena en ti misma
Me desnude ante ti en esa respuesta
Más tu la absorbiste complacida sabiendo que no te mentía
Tenerte frente a mí admirando todo de ti
Tu rostro, tu pelo , tus manos, fue el mejor tratamiento que la fortuna me dio ese día
He pasado mucho tiempo, demasiado , sin tu reinado
Sin oír tu corazón, sin hacerme eco de tu alma
Un alma que iluminaba ese triste lugar
Nos fuimos conociendo con cada conversación
Me prestabas atención y era el paciente mas feliz
En 17 días de ingreso quedé preso de esa rosa
Me clavo una espina que aún duele en mi memoria
Salí de allí mirando atrás pues tus lazos incomprensiblemente me ataban a ese hospital
Aquella mañana de un enero de cuenta nueva,
Pregunté en recepción si me dejarían visitarte
Me clavaron un puñal cuando la respuesta fue que no permitían a los pacientes dados de alta visitar a los que permanecían allí
Que ilógico era todo, nuestro mejor antídoto éramos nosotros y la compañía que nos dábamos
Volví a estar en la mili contando los días para que salieses y volver a besar tu mejilla
Llame una tarde a ese número que me diste y me contestaste desde tu casa
No sabes lo que te echo de menos reina
Marinhe
Cuando deambuló me siento a pensar en ti
Y salen palabras que aún me inspiras
Sé que aún me esperas y yo todavía te espero
Cielo , fuiste lo mejor y aún te escucho cuando desespero.
A mi querida Marinhe Zabala. Un beso.



Comentarios & Opiniones
Que bonito es llegar a un lugar desolando por mas gente que se encuentre allí, y encontrar un apoyo, un amigo, un amor. lindo lindo su escrito compañero.
Que lindos recuerdos, que gran amistad con esa mezcla de amor sorpresivo, con ese inigualable acercamiento espontáneo, preciosa obra, un placer la lectura, saludos cordiales, feliz día.