100 VECES
poema de Laura A. Collareda
Cien veces no debo
soltar estos fuegos,
de tripa mordaz, austera,
tranco crédulo y sereno,
rugido de león encamisado,
Feroz fideo
en la sopa del pobre,
Hambriento
como el primer amor
de quien no tuvo infancia.
Himno de un procer olvidado.
Vencidos ojos
del ciego que insiste
Con lo que el mundo ya no tiene
para mostrarle.




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