Volar sin Soltar
No vengo limpia de historia,
vengo real.
Con cicatrices que aprendieron a no sangrar
y sueños que ya no piden permiso.
Acepto lo que fui,
la que se quedó cuando dolía,
la que amó sin garantías
y aun así no se rompió del todo.
Hoy me miro sin juicio,
con la calma de quien entiende
que no todo fue error,
que también fue aprendizaje
vestido de noches largas
y silencios que gritaban.
Te quiero desde un lugar distinto,
no desde la urgencia,
sino desde la elección.
No para llenar vacíos,
sino para caminar juntos.
Si hay que dejarlo todo, lo dejo.
Si hay que empezar de cero, empiezo.
Con tequila, limón y sal
brindando por lo que fuimos
y por lo que ahora sí queremos ser.
Sueño una casa sin máscaras,
risas simples, domingos lentos,
una familia que se construya
con paciencia, verdad
y amor que no huya cuando tiembla.
No prometo perfección,
prometo presencia.
Prometo quedarme incluso
cuando el miedo quiera hablar más fuerte.
Porque el amor genuino no grita,
no presume,
sostiene.
Y hoy, con el corazón en la mano,
te digo:
estoy lista para vivir,
para amar sin huir,
Para volar sin soltar
para apostar por nosotros
y creer por fin
que también merezco felicidad.





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