Empiezo a entender la vida

Empiezo a entender la vida:
que nada hay que hacer,
solo seguir el día
y dejarse mecer.
Cuando la mente enreda,
el hilo no llega al fin.
La madeja se engaña a sí misma,
apelotonada en miedo sin fin.
Crujen los huesos dormidos,
abotargados de sueños perdidos.
Cuánto encanto desperdiciado
por no seguir el sendero del agua,
donde fluir es su único cometido.
Descanso del alma,
por amor embrujada.
El sedante clama al cielo:
que vengan a buscarla,
antes de perderse en el infierno.
Complejos de niños,
al viento arremolinados,
por la ausencia de entrega divina
que arrea en la calle suspendida.
Peligros no alzados,
sin espaldas cubiertas.
Triste gemido no escuchado,
que no tiene destino.
Hondo océano milenario,
tráeme la paz escondida,
para llamar a la puerta
donde espera la mirada olvidada,
que ahuyente el desierto
por las entrañas que dejo extendida
27/05/2025
©Dikia



