BUENOS AIRES

poema de Mirlo

Buenos Aires es un microcuento;
uno, varios, muchos
que se chocan, que se paren,
que se matan y vuelven a nacer.
Microcuento que es milonga,
que es un beso, un café y una esquina.

Te escucho Buenos Aires
en el rítmico sonido del zapato en el adoquín,
o en el rayo que emite un tren que viene
y se va.
Te siento Buenos Aires en el tango,
en el sexo, en la sábana fría y en la despedida.
Te veo Buenos Aires en las miles de luces que te pintan,
en la noche y en el día.
Te toco Buenos Aires en la áspera piel del niño,
que entre limosnas y cartones aún sueña,
aún con las mejillas frías.

¿Qué puedo decir de vos ciudad de multiplicidades?
Puedo quizás decir que sos la oruga,
pero también la mariposa.
Puedo decir que sos la transformación.

El orden que invento con estas palabras
no sujetan tanta furia,
no te son suficientes.
Ya lo sé: Buenos Aires quiere más,
siempre quiere un poco más.