Para Nimbo.
poema de Poeta De La Otra Esquina
¡Oh precioso Nimbo!
hoy me recibiste en esa cancha,
yo iba con mi bola y mis problemas,
y vos me mirabas dulcemente.
Echado en el césped intuías
que quizá tuvieses un amigo
en mi estar allì,
como enviado.
Olfateaste fuerte mi remera,
querías recordarme e impregnarte
y yo me asomaba a tu nariz
para alivianarte la faena.
Yo quise llevarte hasta mi casa,
perro de ternuras admirables,
pero cuando te fuiste en pleno ruido
de ese gran ladrido de tu hocico,
supe que eras libre y verdadero,
de la calle y nunca con un dueño.
¡Oh azabache y dulce cuerpo entero!
Nimbo de mis luces y desvelos.




