Entomología básica

poema de Alastor

Me siento
Como si fuese un hormiguero.
Y cada hormiga es un deseo.
Pero no de esos hormigueros
Violentos e incluso caníbales
Que esclavizan otras razas
O las extorsionan.
No, mis deseos no son feroces
Ni destacan por su tamaño
Ni por su inteligencia.
Se preparan bien para la defensa
Jamás atacan pero saben muy bien
Lo que hay que hacer.
Cada mañana
Tarde
Y noche
-Por turnos-
Tres deseos despegan
Desde lo más oscuro de mi interior
Y salen a la luz,
Desde el ojo de arena
Son designados
Como heraldos suicidas
Con el propósito
De luchar contra la inopia.
-…Amor…Vicio…Justicia…-
Jamás regresan.
Solo mis deseos femeninos tienen alas:
Someten mi masculinidad
Hasta matarla de amor
Para enterrarse en soledad;
Deseos cipriáticos
Muriendo bajo tierra
Para crear nuevos deseos.
Y así madura este hormiguero
O al menos sigue su curso.
Pero son mis deseos poéticos
Los que destacan en mi hormiguero.
Las palabras regurgitan como la espuma
Que se desvanece cuando dos cuerpos
Se besan estrechando sus peligros
Asustando pececillos sin memoria
Exponiendo sus pies en el fango
Hurgando en un silencio viscoso y oscuro.
Se besan entre si,
Deseos de incesto infantil,
Se masturban
Autodestruyéndose
Con su piel de lagarto
Diminutos, familiares,
Como las manchas infectadas
De un galgo callejero
Sin pulgas, sin rabia, sin comida
Pero enfermo de ternura.
Deseos resentidos, pero deseos
Pero deseos.
Dijo un hombre una vez
Quizá varias
Que estamos más enamorados
Del deseo
Que de lo deseado.
Por eso hay hormigueros
Donde los deseos
Dejan de regurgitar
De quererse
De alimentarse
Y los niños no se acercan
A hacerlos pedazos:
Lo mejor que me puede pasar
Como hormiguero
Es que un niño aplaste mis deseos
Y me revele su realidad.
Y mis deseos alados
Como en una nube de caos azulado
Siguen cortándose sus propias alas
Ocultándose en su cuartito de arena cosida
Buscando el deseo perfecto,
El momento de esperar que un niño
Ahogue la manguera de su jardín
Y los deseos que vienen detrás
Continúen temiendo a la vida
Para vivirla deseando.
Si un niño no inunda mis deseos,
Mis deseos se volverán contra mí
Les saldrán mandíbulas carnívoras
Desaparecerían sus mochilas
Sus piernas se volverían cortas y torpes,
No sabrían huir.
Los deseos tienen que huir,
Y abrir ojos,
Por todos los lugares de la tierra
Para que haya muchos niños con “mangueras”
Que los ahoguen.
Que mueran,
Pero con la delicia de un niño
Que está aprendiendo
A su vez
Como abrir los ojos.
Está deseando.

Comentarios & Opiniones

Yan

¡Olé! Mi querido Alastor, versos con intensidad psicológica y belleza. Un placer leerte. Besos con cariño.

Critica: 
Joelfortunato

Buenos versos y mensaje multicolor en su amplia expresividad en un campo semántico bien manejado. Grato es leerlo. Saludos.

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