Corazón Descalzo.

Te miro,
y quisiera abrazarte,
porque en tus ojos descubro
las batallas que peleaste en silencio.

Fueron muchas las noches
en que la impotencia se volvió lágrima,
preguntando al cielo por qué la fortaleza duele tanto.

Has vivido historias
que nunca serán contadas,
disfrazadas detrás de una sonrisa
que aún sostiene la esperanza,
incluso en los días
donde el alma pesa
y se confunde con la rutina.

Te levantas con los ojos despiertos,
aunque tu corazón
sigue durmiendo esos sueños
que te hacen trascender.

Imaginas un abrazo de tu madre,
el último beso de tu padre,
que desde el cielo sonríe,
orgulloso de que su hijo
tenga un corazón tan grande.

La vida continúa,
pero las grietas del camino
no han logrado borrar
la dulzura de tu ser,
ni el espíritu incansable
que no se doblega ante nada.

Sabes que los obstáculos
forjan carácter,
y que cada herida
es cincel de grandeza.

Que Dios jamás olvida
a los corazones descalzos,
esos que dejan huellas de amor
en cada vida que tocan.