¿Y por qué no?
Romper esas cadenas imaginarias, que impiden el consumirnos eternamente como dos gotas de roja sangre, que pasan sobre tu hombro, por la mínina pena, que peca y pasa por tu cabeza; es tan desorbitante que sale y se derrama lentamente por tu suave oído.
Manchada la esperanza de volvernos a ver y sentirnos como una sola carne, hasta que llegue el amanecer, y morir en el intento de no volverte a perder.
Callado, profundo y sutíl debo ser, sigiloso por la llanura; no deseo molestarte, no quiero perderte otra vez.
Matas mis ilusiones, con cada tonada de tu hermosa sonrisa que habla por sí sola y muestra desinterés a la vez. Llegan momentos cúlmines donde tus palabras dicen cosas que me desacomodan las ideas, pateando una a una por la ventana de mi alma.
Confusión me das, de eso seguro estoy, y me hirve ese líquido pasión que me recorre todo el cuerpo cuando cerca estás o solo haces de las tuyas.





Comentarios & Opiniones
Corazón, cuánto siente el que espera y se desencanta al unísono, muy bien logrado poema,felicitaciones!!