Tangible
poema de William Somerset
El olvido
Tenía que ser tangible,
donde yo jamás oyera
tu voz, donde tu silueta
no se dibujara en la sombra.
Tangible,
donde ya mi olfato no extrañara más tu aroma,
donde mis manos ya no desearan tu piel.
Tangible, el olvido parecía tan
real.
El sol brillaba más que tus pupilas
reflejando mi mirada.
Por un segundo,
lo creí, lo sentí:
olvido hecho realidad.
No se dibuja tu sombra,
no perfuma el ambiente con tu aroma.
Olvido tangible.
Por un segundo lo creí,
hasta que un suspiro
susurró tu nombre.




Comentarios & Opiniones
Difícil el olvido cuando un corazón vibró con sentimiento puro al unisono con otro, los recuerdos traen esos momentos nítidos, tangibles, claros.. Linda obra William con ese toque nostálgico, saludos cordiales, feliz día