Oda a ti

poema de Ambnez

Y si te pienso así,
Desnudándote,
Más que de costumbre,
Más a tu mente que a tu cuerpo,
Como haciéndote el amor a la poesía,
Y no a la verborrea.
Y si me violo a tus miedos,
Y me convierto en necrófilo por follarme a tu suerte.
Y si vuelo bajo por el cielo de tu boca,
Para no ser detectado por tus caníbales dientes,
Que muerden a bocajarro.
Y si soy alpinista de tus pechos,
Batallando a muerte con los tirantes de tu sostén,
Que surcan los atardeceres en tu piel.
Y si soy Neruda,
Escribiéndote los versos más tristes esta noche,
Y tiritan azules los astros a lo lejos,
Esos,
Que te miran y me ven,
Esos que son tatuajes,
O balas en nuestra práctica de tiro,
¿porqué es tan corto el amor, y tan largo el olvido?
Y si me aventuro,
Por el Sáhara de tu espalda,
desde tus muslos hasta tu cuello,
Bebiendo de tu espina dorsal para sobrevivir.
Y si soy el águila,
En caída libre desde tu ombligo,
Hasta parar el tiempo en tu pubis,
Y solamente allí encuentre paz, libertad, vida.
Hasta que tus caderas dancen,
Al compás de mis taquicardias.
Y si soy las medias que devoran tus piernas,
La falda que desnuda tus muslos,
Los tacones que dan paso a la lujuria,
Las bragas que sirven de paracaídas,
O de lienzo a tu arte abstracto cada mes.
Y si soy buzo,
En la profundidad de tu mirada,
O drogadicto consumido,
Allí en el hueco de tu iris,
O como un ladrón,
me cuele por tu retina,
O sin más sea náufrago en tus pupilas.
Y si soy Da Vinci o Van Gogh,
Y te pinto “La noche Estrellada” en el vientre,
por cada oreja que he perdido
buscando tu voz,
Y me des una mona lisa,
Por cada madrugada dibujándote en prosa.
Y si soy el otoño de tus ojos,
La primavera de tu risa,
El verano de tus manos y el invierno de tu boca,
La noche de tu pelo y el día de tu cuello,
Las tardes en tus mejillas,
Y las madrugadas en tus párpados.
Y si soy el verdugo de tus penas,
El arquitecto de la torre Eiffel en tus nalgas,
Conductor del tren en el carril de tus caderas ,
El Niagara desbordando de tu lengua,
El edén inefable de tu clítoris.
Y si soy el William de tu calle,
Mas no el Shakespeare de tu cama,
Si eres mi veneno con sabor a Julieta,
Si soy el mustio Julio Cesar en tus sábanas,
Más tú la endeble Cleopatra sobre la almohada,
Como Fénix en mi libreta.
Y si soy el que pesca tus lunares,
Policía de tránsito en la curva de tu sonrisa,
Jardinero en tu estómago,
Alimentando a tus efímeras mariposas,
Oso polar en el blanco ártico de tus dientes,
O devorando tu bambú hecho fémur como panda.
Y si soy puntos de sutura a tu esperanza rota,
Bálsamo de tu primer amor,
Estrellada fugaz para tus deseos,
Un hércules en el olimpo de tu corazón.
Y si soy Dalton o Benedetti,
En está noche efímera al borde del camino,
Con mil estrellas, dos astros y “Cien años de soledad”,
Solo dame “La Tregua” de tu boca,
Y que la poesía sea pan,
Recordándome tu desnudez en mis manos.

Comentarios & Opiniones

Osler Detourniel

Felicitaciones por esta excelente obra, estimado poeta, muy bien elaborada, un gusto de lectura. Saludos

Critica: 
Ambnez

Gracias Oster, son vuestras palabras las que ayudan a seguir adelante. Gracias por el apoyo

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