LOS CIEN BESOS MUERTOS

poema de De Vilches

Ya llegué al mausoleo,
la palabra aquí es de oro,
la mano es de hielo.
-Aplastan- me dijeron.

Ignoro y me concentro,
me muero por enterrar ya
los cien besos muertos.

-¿Finalmente los completaste?-
Preguntaron.

El caballo corre,
su galope es indomable,
la chica es joven,
su infancia impenetrable;
y retumba la marcha
en su estrecha capilla de viento,
aún de lejos se hace eco,
y se cuela por las fisuras
trepadoras en su cuerpo.

Mira a la pared,
en su mirada casi duermo;
allí, por un momento,
durante el rito titubeante,
estoy bien,
y la noche lenta intenta
convencerme de exhumar
los cien besos muertos.

Pero quiero hacer gemir a los espectros.
Quiero ver el mundo cuando está quieto.

Me concentro en los cien besos muertos,
en los hombres en llamas escondidos,
y en los chasquidos gélidos del cielo.
Los pájaros, zahareños,
me devuelven a mi deber,
y someto a mi corazón baboso,
me da pena, aún así lo embauco,
le ajusto las correas de castigo
para que con su trote desbocado
me guíe en la noche lenta
durante la ceremonia improvisada
de tus cien besos muertos.

Aquí soy invencible,
pero ejerzo de prisionero,
autorizarás la retirada,
necesitaré de tu gracia,
para que llegada la hora
mi corazón sea el extranjero
que tras sufrir el alegato final
deje marchar en paz
a tus cien besos muertos.

Comentarios & Opiniones

María Cruz Pérez Moreno -acnamalas-

Interesante y bella obra, grata lectura. Saludos, se feliz.

Critica: