Las quiebras

Todo era silencio y creímos estar muertos
Mas surgieron rumores que ya no fue posible parar
Y eran -no lo sabías, lo desconocía- el cáncer
que iba a terminar con nosotros
en estas cuatro paredes
donde algo engañoso se forjó en el aire
No han cesado los murmullos, los gritos
aparecen cuál quiebras de aquello estable
que pierde pie; los oídos sufren
como aquel niño al que llevan un maldito domingo
a ver los monstruos de la feria
y le piden que sea feliz (allí).

Todo era silencio y creímos estar muertos
ahora si lo estaremos con una prontitud
que espanta

Imagen: David Deweerdt