4. LA CAIDA DEL ROBLE
Tomó por casa su cabeza
le pintó blanca la memoria
sus recuerdos huyeron
a una aldea destruida
la falaz enfermedad
desveló sus sueños
le cortó los días a su historia.
En un rincón enganchado
al brazo de mi madre
me sujeté extraviado y lloré
al ver derrumbarse la vida
del roble que lució imponente
en un tiempo
y que a dolor lento
terminó cediendo.
Mordaz y silencioso
se desplaza por mi mente
el trauma de mi infancia,
sufrí el colapso del roble
resquebrajado por la guadaña
de la muerte y su carcajada.
La noche, cruel testigo
del dolor quemándome el pecho,
alaridos de reproches
traspasaron el silencio
mis lágrimas brotaron ardientes
lastimando mi niño corazón.
Hoy espero el incierto momento
del llamado final
que me lleve al encuentro
con el roble que me heredó su sangre.
A mi padre Efrén Vega
11 años después de su
último viaje.
07/12/2009




