Oda al Lápiz
Ay Lápiz, amigo mío,
Cómo no voy a quererte,
Si tienes esa punta de carboncillo,
Con la que hasta los sueños más ridículos
Parecen sencillos.
Con esa manía de estirarte la punta,
Hasta que quede afilada,
Perfecta.
Con ese HB que acompaña al novato,
Y el alfabeto que acompaña al catedrático.
Con ese extremo rojo, vivo y pulido,
Qué de pequeño descubrí, por las malas,
No es mero elemento decorativo.
Qué se me hace hasta triste,
Ver cómo te enconjes con cada verso de este poema,
Ver cómo ya no serás lo que fuiste.
Y por eso me siento bien,
Cuando te empuño con orgullo,
Cómo espada en mano,
Amigo en auxilio.
Porque, ay Lápiz, amigo mío,
Cómo no voy a quererte,
Si tienes esa punta de carboncillo,
Con la que hasta los sueños más ridículos,
Parecen sencillos.
Este es uno de los primeros (y pocos, jeje) poemas que he escrito. Aunque la rima y los sentimientos son muy infantiles, es un poema al que le profeso un gran cariño, porque de verdad que me salió del alma. Algún día me gustaría hacer una versión más compleja.




Comentarios & Opiniones
Seguramente se inspiró en un lápiz de dibujo (carboncillo prensado), porque el común lo fabrican con grafito y arcilla especial. Entonces para mí un gran regalo así:
Con la que hasta los sueños más sencillos,
se tornan dibujos muy bellos.
Saludos.