Marital

poema de Ulises_David

Mujer encantadora de oscuros ojos;
Cuanto hubimos descompuesto o reparado,
de que rosas sus espinas arrojamos
que con ruina hincada ungimos apretando.

Asestamos la cimitarra a la real alma
como si fuera una anticipada prueba,
apuntábamos las horas a una cama
y hacia esa mira el arma se ensartaba.

Luego fuiste herida en los labios húmedos,
el asiento que montabas te inclinaba
al centro de los aleteos ingrávidos
casi cayéndote a la eruptiva lava.

Incluso tu mirada parecía un par
de nítidas cometas yendo en picada
donde tus pupilas llevaban a acampar
las flores más bonitas hechas de seda.

Soy él que te llora mi dulce enemiga,
brillarás ahora como una estrella blanca,
harás otra ruta para que te siga
y ahí aún escurrirá la laca