Una flor en el desierto

poema de Felix

En este viaje sobre este desierto
decidimos aún mantener la sonrisa.
Así que, si te extravías en el camino
mis manos serán un oasis para ti.

No importa la cantidad de arena
que haya en los corazones de las personas,
porque ningún abrazo podrá volverse vacío...

Una flor en el desierto.
Que los niños se conviertan en flores.
Que esos tristes recuerdos algún día se conviertan
en pétalos que bailaran libremente con el viento.
Los ángeles descendieron para cumplir con su misión.
Así que seca esas lágrimas y dale fuerza a la humanidad.

Los rezos pronunciaron la agonía.
Descienden lagrimas imborrables.
Una garganta seca, en desesperación,
solo busca un oasis lleno de paz.

Con miles de heridas que no sanaran
caminamos aún por este gran desierto.
Ningún tipo de maldad detendrá mi corazón.

Una flor en el infierno.
Los niños son inmortales como las flores,
porque todavía sus sonrisas son el hermoso milagro
que este mundo aún, con recelo, desea proteger.
Las personas aún son incapaces de escuchar su misión.
¿Dejaras que en este cielo llueva de nuevo la inocencia?

El final del mundo significa el final del amor de este mundo;
así, un mundo sin amor está condenado a vagar en la muerte.

Una flor en el desierto.
Los niños son las flores del desierto.
Que esos tristes recuerdos algún día se conviertan
en semillas que brindarán nuevamente la vida.
Los ángeles descendieron para cumplir con su misión.
Así que seca esas lágrimas y sé la fuerza de la humanidad.

Algún día te darás cuenta
que naciste con este propósito:
proteger la inocencia.

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