Matando margaritas

poema de Tábata

Conductores me miran con caras raras y se preguntan internamente por mi fijación, pero sólo obtienen mi cara de desilusión;
Otro carro del mismo modelo.

Otro mensaje que es del trabajo,
Otro pasajero que se sube al bus,
Otra fiesta con otra gente,
Otra boca sobre la mía,
Otra margarita que mato preguntándome:

¿Acaso las miradas significaron algo?
¿O tu sangre corre atléticamente cuando me ves?
¿O al menos te hiciste la idea de tus labios con los míos retratados con el teléfono?
¿O también estás al borde de decirme “mi amor” cuando nos tocamos?

Estoy metida hasta el fondo
como moneda en tus bolsillos,
Cómo tierra en las uñas,
Un dedo largo con un anillo.
Y en constante repetición, reproduzco las grabaciones de la mínima fracción de tiempo que te veo.
Y con esa diminuta, fantaseo.
Te entrego todo lo que puedo.

Pienso que te vas a voltear pronto,
Y que fijarás tus ojos por más tiempo,
Imagino que te detendrás un segundo a analizar la idea de los dos
Y que no dejarás que pase el tiempo.
Pronto escribirás alguna excusa para vernos y me abrirás las puertas desconocidas de tu templo.

Lo escribo todo en un libreto
mientras espero, espero, espero y observo al techo.
3 pisadas por segundo con el pie derecho,
Desespero y de hecho,
Me cuestiono una vez más la pregunta del millón,
mientras deshojo mentalmente otra margarita que se muere.

¿Me quiere o no me quiere?

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