Florecientes senderos

poema de T-T

La aurora resplandece
las oscuras cenizas
que alguna vez retornaron
en su lecho hiriente.
Efímeras espinas fueron
clavadas en su inocente
pecho. Desposeída
de la rosa negra,
ella se entrega al infinito.

Sombrías, las lágrimas
del corazón se desvanecen
con las frías hojas
otoñales del tiempo.
Sus lentos pasos reposan
sobre florecientes senderos.
Entre la ciega bruma
se pierden los bellos ojos
del entendimiento.