Muñequita que se presume antagonista.
Rubios coscorrones le lacticinan sus retazados cabellos de perlas
Teclas antofagastas le roban una escarcha centurial
El perpetuo esqueleto que zumba entre los humos orientales
Le ensombrecen los colmillos, le rabietan una epístola y le ahondan internamente
Para envidiar una composición que esta infantil preñez tilda de vacía.
Si tus bibliografías repletas de salmos amarillos troncharan una maldición
Si el osobuco resquindescente se asomara a tus mezquitas y te lavara las facciones.
¿No pedirías a Eros, el Dionisio diminuto, un ultraje embelesado para tus noctámbulas judías?
¿¡Quieres vociferar una repugnante estrofa!? Hazlo…
¡Idolatrar una nomenclatura! ¡Resquebrajar un aforismo! Hazlo…
¡Melodiar un estribillo, cuchichear sus lacios contornos, evidenciar un atlas que se entremezclan entre centenares de Violonchelos lemurorosos! Hazlo…
No hay parajes entre las mohínas costumbres.
No pernoctes una silaba que solloze.
No sientas una pesadumbre que te apuñale la Oda fatalmente concebida.
El inmaculado espejo que flota entre los cantores de Pletos y Lirios cristalizados
Aún satisfacen la música rectificada en aquellos estanques de Marsopas y Caribúes.
Tú perteneces al Poemario y sus habitantes peregrinos y Celestes.





Comentarios & Opiniones
Wao wao wao, espectacular escritora, excelente. Estoy impresionada.
Jeannete: Gracias, un placer. Es grato tenerte aquí.