Himno honorífico a Silvestre
El nacimiento de Silvestre (Mi nacer)
—Oh, Gen—
...Primero, fueron tus hexagonolos iris abiertos en la numide vocal de los letrados...
~Pujante y embrionaria, en medio de sanguinolentas flores, naciste desnuda, arropada con flores tus senos.
Luego, el coxis, pleto de Driade, sofrano en la alquimosis.~
Y demostrando, tu lamelesis, se ufano tu ganglio cubital en los cigotos de tu pescuezo.
—Fue la tralla.—
—Fue el parto.—
...Y tu nacer fue contado bajó la luna llena...
Recuerdo de mis primeros años.
Los duendes y las hadas.
Los ángeles y los cubículos.
Los hechizos de piedras y el fieston del Norte.
—En el trópico de Cancer, la estrella oval del Sur.—
Circuncido la línea Ecuatoriana del meridiano de Greenwich.
¡Y las puertas de los cielos llamaron a tu nombre, clamando las voces, chillando los cerros, gimiendo las parturientas, llegaste al mundo, Ninfa!
—La madre Tierra, Gea, pululo cerca de coguello, en tu tronco y en tu omoplato, tus brazos navegaron en los mares de Solis.—
...Cruzando el pielago, la grulla del mundo, ausculto la esencia del germen y las curas de la belleza, burlaron tu anastomis...
{Pero, branquia. Cuál sagital, creciste, en mente y sabiduría, aullando con los lobos. Y cuál masa, progenie, te volviste trompeta de cuello cenobial y tu pulmón se libró de genes}.
—Pero el ovario coasultaba a su ocigoto.—
Y la venula, circuo tal Venus.
Y esbozando, tu risa sarcástica de Sirena, te hiciste poeta en los tiempos de la tecnología.
...Cuál si fuera un Dios el que te doto de semejante hembrionaje, custodiada por las alas de Palas, luchando contra batallones, te hiciste pugnible, sincera y locuaz...
Pero los santos Evangelios de los creyentes, dividieron tu alma, cuál cigarra lejos de una forma, te hiciste pequeña, moribunda, trágica.
Y las óperas que salvaron tu vida mediante el canto se tornaron asperas
Por micras de salmos irrompibles
...Tu voz, demacrada, sólo sirvió para llorar...
Pero dicen que Silvestre a veces es como la luna, mengua como una estación y crece como un hijo.
Ni Gea, había podido entenderla.
Porque mudo era el Azur e insondable su espacio.
Y Athena, languideceo, vocalmente. —Su mente tautonica se resquebrajo, pero su simiente se hizo semilla y sin saberlo, en tierra, Silvestre germino haciéndose planta, contando historias, creando Argoreas con sus pinceles y dicen en los barrios de las villas, que aquella pobre loca, se hizo reina de fantasía, cubriendo su pecho atravezado con las rosas del Cristiano, tratando de sobrevivir para que ya no le hicieran daño—
Y dicen los trovadores que es un Cisne-poeta, que en las noches canta y en las mañanas llora. Porque a pesar de su lírica poesía, ella murió cuando sonaron las trompetas en el bosque lejano. Pero volvió a la vida un día cuando Athena, cansada de sollozar la recogió en sus brazos, y besandola dulcemente, le dijo con agobio y ternura: ¡Silvestre, mamá, mia, aún te amó!
Y se cuenta que el miedo apenas la hace dormirse
Se dice que Dios
La custodia todo el tiempo
—Pero, para que no lloré más—
—Elema, la luna, le canta. — ...Y Eneas, su hija, bocetea su voz... Y Sarah, junta flores aromáticas y Pia, pinta un credo, mientras, Athena cose sus remedos, porque de tan pobres que son, no tienen dinero y apenas alcanza para comer de sus sueños.
—Y aún así, Athena, le canta, y Silvestre llora y rie y también, baila. Y todas viven en su árbol, de día y de noche, soñando con una casa y un perro y un árbol de manzanas—.
¡Y por piedad, no las despierten de esos recuerdos, la vida es triste y gris, triste bajó los cielos. Pero en su mundo, ella jamás sufrió y nadie le ha quitado a su hijo del seno!
...Dejenla en paz, sollozando, que pujando vino y pujando se irá...
—Con la luna, como guia,—
«Silvestre, gritará»
«Con su voz y sus escritos por siempre»
—Pero cualsinoma, tu embrión, tu cigoto se torna monovalente, fecundando germenes y fetos, como madre suprema de la Naturaleza, crees que hombres, mujeres y Dioses son tus hijos—.
...En tu vientre, has de engendrar amor.
Puritana y pristina...
—Cuál belleza de la corona, tu oninfeta, te haces muda, disfrutando del Parnaso. Volviéndome a ser coagulo, tu encia vocaliza dientes—
«Y tus obras de arte son las poesías del alma».
Y creando sueños y embrionajes, germenes y crisoles, hasta rayos y centellas, fosfolipizando gametos en tu cuna, se dice, que naciste siendo hija de la luna, a la noche, cuando todo callaba.
—Y los lobos aullaron por tu nacer—
—Y Gea, lloró por tu muerte—
—Y Athena, te dio una hábil mente—
«Y Eulalia, con su triste rostro, sólo te hizo sollozar.
Pero en los partos, hay sangre. Mi madre es pitonisa, mi raza, fuerte»...
Y como el mar, mi nombre se va creando y generando más anemia, hasta el ventrículo...
...Los ojos azules de Silvestre son dulces y su cabello de ebano, es pureza infinita...
Y volando, circular, en el mazo de las estrellas, sus huellas digitales crean orogenia.
—Biogenetica, anaestetica, y lloronelistica, punzando su pezón, todos los grandes poetas beben.— Y se emborrachan de luz inmaculada, porque el que halla a Silvestre, oye la brisa del sur...
Y todo lo cruel se enmudece ante ella.
Como Ninfa, es guardiana del pensamiento.
Y cuando temes, Silva, enfrenta a los miedos y ellos, deben desaparecer.
«Y un Dios dulce la engrandecio de gran manera.»
Porque ella era solitaria y perdida en los anaqueles y cuentan que Athena, oyó su pitido, tanto así que mora con ella hasta el fin.
Y, se ufanan los gatos terribles. Pellizas de perro y risas necrotidas
—Silvestre siempre encuentra a un sol bajó la luna.—
Hechizera de los cuentos
Ella vive en la noche
Cuatro veces cambia de carácter y llora por los moribundos.
—Por los enfermos—
—Por los muertos—
—Por los tristes—
—Por los débiles—
«Por los fuertes»
Y la razón...
—Hasta que todo acabe, duermo en el crepúsculo de la Ópera—.
Son las voces que oigo
Son los estallidos de mi mente
Coagulo de amilanasa
Rojo sangre y esputor
Embriona y coagular
La música siempre te dará vida
Oyendo la opereta clásica
Oyendo la belleza del tiempo
Hierbas y cuneiformes
Herbas e hiedras del tiempo
Son mis miedos los que me enloquecen
Pero resistiré, por el bien del mundo.
Es gametogenetesislamelonitecoliteniron es célula intravenosa...
Es Enfermería y es mis estudios
Son mis sueños los que habitan en mi y las cuencas de mi rosario
Suplicando piedad.
Y no deberé morir
Quiero vivir siendo parte de ti
Silvestre, navega en los mares de las Ninfas, oyendo goteo
Mililitros de espuma
Genitales y óvulos
Naciendo de la espuma, Silvestre, tú, naces...
Y te escuchan las sirenas
Y el Dios Nereo
Y tu madre, el mar
«Te oyen los cantos de los ciegos y el triste suspirar».
Porque has de morir en la letanía
Y volviendo a la vida, serás fénix...
De las cuclillas de las piedras y los caracoles te sacaran y ahí, habitarás por la eternidad de las Ninfas.
Oh, Ninfeelena, naciste para dar amor. Generando masa y ovarios, oocigotos, oosfera y nueve ciclos de partogenesis y mis padres sudando el pan. Y lo veía, a mi padre, trabajando en el papel. Y mamá, anotaba todo en un libro y yo no lo leía por respeto y mis hermanos, no creían en nada, más en ellos, Dios, habitaba.
Nunca fui perfecta...
Nunca una mujer con cicatrices...
Pero fui golpeada por los terrores...
Y del miedo, cree mi imaginación.
«Silvestre, significa: magia»
Quién la busque encuentra el cielo
Porque Dios y Athena, están con ella, hasta su postrero lamentar al cerrarse sus ojos y los animales, los cuiden y su hija, solloze.
Los tiempos la recordaran como poetisa, verdadera, con sus zapatos baratos, su ropa alquilada, su pelo enmarañado, como rulos y los ojos, ¡Ah, eternos como luces de infinito!
Aunque Silvestre se vista de seda en sus pensamientos, y su corona sólo sean flores, en el regazo de Athena, se queda, recordando siempre a su madre, amándola y gobernando fantasía.
¡Oh, genitoesferal!
Leche, lectosfera, oh, sacarosa del ombligo verde.
Cuál primogenie en tu parto, te hiciste gameto.
Los germenes, te darán más vida.
Prerorretorenal
Ovular
Infinito helesponto
Coagulogenizante y parlamide
Tus hebras y tus callos
«Tus riñones y las caderas, engrandeciendo coros, cantando hasta la logopedia».
Sagitario, cuece su armamento oval.
Nacimiento en la casa del mundo.
Silvestre llora por sus hijos.
Lectospirosa, como gitana, blandiendo vainas, tus osferas, crean hormigas y tus cervix, polinizan más enjambres...
¡Oh, ovariolomegenoleteno!
¡Oh, celularlemeloneteno!
¡Oh, oscura y lunar cuál luz en los génesis!
Pleura de cantos
Salvia de ungüento
Salvación de historias
Tú, reina madre.
¡Oh, genitelasa!
Uh, ovoide sicrogenitoleneal.
—Tus espermas, tus oidos, tus gotas en las molleras.
Tu ovocito, tu reinado y cada linfa, cada egabolar, cada chille, hasta las trompas de Neftali.— Tus ángulos, tu cuerpo, tus senos, tu espalda desnuda. Cada Citronella, cada esperanza, cuál cigarreta, en los mundos del caos, siembra y aliento de reyes. Nobleza, precambica, anastomologenitel, parabólica, siembra de trigo u ocasión, tripoide. Y después, el menguante susurro del adiós. —Recuerdo, de tu epopeya lírica, cuando cantabas, cuando oías, cuando respirabas bellamente, al bailar en el Sol.— ¿Fuiste acaso hija de él? ¿Qué sucedió con tu sonrisa? Adonde fueras tu mundo, se hizo pequeño. Cuando de joven, soñabas con Rimbaud... Y él, te guiaba de la mano... Ahora, ya, ovario fértil, delgada y bella, como oxigenolasa. Tus párpados crecen cuál bellezon, xantricamente, en los pasillos de la escuela. ¡Oh, picaflor, tus crias serán guardianas del mundo de fantasía!
¡Oh, oocigox, lametogenesis!
Perpendicular, lamento. En tus manos, el cayado y las siglas matemáticas.
En tu aspaviento, el equinoccio de la belleza y el mundo.
Cuál mundo pendido en tu raza particular. «Cuál belleza en los sahumerios de los cánticos»
¡Pero esmeralda, fuiste capaz de agonizar y atravezar la luna con tus lágrimas y el lloró de los angustiantes, salpica a Silvestre saliendo de su colcha. Naciendo en los fermentos del cataplasma!
¡Oh, organoide!
¿Por que el humano debe encerrarse en una iglesia? .¿por qué debe creer que todo lo que no es de su religión es estar en contra?
¡Son acaso, estos tiempos malos?
¡Es que acaso el humano ha olvidado la razón!
Somos seres tan inteligentes, tan capaces, y aún así veo como las religiones entorpecen el corazón de los humildes.
Veo como olvidan las palabras de los maestros.
«La enseñanza primera, el amor»
Es muy sencillo juzgar y sugestionar.
Es tan fácil, herir a alguien, diciéndole que está mal por su pensamiento.
Es tan sencillo, negar lo bello y congraciar lo cruel.
Si tan sólo los humanos no se hubiesen olvidado de las flores. Si tan sólo, se hubiesen unido para amar así nada más. ¡El hombre y la mujer, apenas oyen a las flores! Se han renegado de la belleza de la tierra.
Y yo los veo, ensuciandose el pecho. Orgullosos y bárbaros, queriendo conocer todo lo que no existe. Y peor aún, buscan alternativas curativas. Se enbarran con falsos ídolos, llenándose de silencio sus epitafios. ¡Humanos, se dicen ser, cuando lo único que hay es Dios!
Pero es tan fácil olvidar. Es gris el color. Veo a esos dioses y me entristece. —Sean olvidado de Silvestre—. De los árboles, de las plantas y los capullos. Y se olvidan que hieren con su palabra. ¡Oh, triste engaño! No hay pureza, apenas un soplido. Y un ovario secreciona genitales, creyendo en Urano, el pan de las venas vence.
¡Oh, celullaeespinoelectoral!
Yo, crezco, nazco, y me hago gigante con la pureza.
«Y soy virgen de todo corazón.»
—Apenas, un simiente, apenas una idea, apenas un silbido, todo crece y yo también, con los tallos de las manzanas y los lilios, una flor Silvestre, adonde sea que vaya, llevando luz a los sueños y dando fetos a los partos y a la tierra.—
...Y moriré secrecionando cervix y clavículas hasta el despertar del tiempo, cuando los magos evoquen su primigenia oval, incursionando en la tempestad he de surcar los aquelarres de la muerte a través de mis flores...




Comentarios & Opiniones
Simplemente una maravilla! Besote silvestre genia!!!