El Viaje

poema de Silvestre

Súbitamente un ángel me habla al oído
Y yo, grité
Podía haberlo matado
Pero lo arropé
Consciencia de viajera en el alba
Mi alma entrege al reposo
Contemplando mi propio cadáver, acaricié mi rostro y miembros en un féretro desnudo, en una tierra ajena...

La niña en luto se desnuda y se peina
Está sembrando un dedo pulgar
Su pelo es un Cuervo
Siempre pica su corazón

Ayer, encontré mi versión de niña feliz
Estaba casada y repleta de hijos.
La anciana está quebrada
Detrás de una pared
Se acostumbra a suicidarse
Se mata con la ignorancia
Se mata con un puñal
Por eso es inalcanzable
Como un animal
Ella, se vuelve opaca
Para no sonreír
Mientras los huesos de los muertos
No la estorben
Ella, reirá...
Su camisa azul, estalla
Se intentó matar
Pero su sudor secó parásitos
Y sus piojos, lunas
Esta embarazada de lugares profanos en la memoria de los asesinos...