El niño huerfano
poema de Silvestre
Un soliloquio rubiácea un maniquí.
El hombre con hocico de pingüino talla un rostro.
Las comparsas bailotean, como estrellas perdigadas.
El barro chapucea en los contornos lingüísticos.
¡Llego el escenario!
Un arcoíris sentencia una molécula vacía.
La juvenil robinsonea añade cereales en los cajones.
Las uñas tienen memorias que los golfos no rechazan, pero hiere al nombrarlas.
El esqueleto villoso conquista el azul.
Un troquelado amarillo, pulveriza un enjambre.
El ojo negro, juguetea con los moños de un loco demente, psicótico, hijo del rigor.
El cancionero fomenta un teatro.
Paladines crisposos revolotean en torno a la marsopa.
Y al constatar su bufonesca vigilia, le chocan sus exangües.
El atizador es poderoso.
¡ella lo sabe!




Comentarios & Opiniones
Esta bien ¡
Siempre me cautivan tus historias. Esta como cada obra tuya es excelente.
=D Gracias chicos.
Silvestre, muy bonita obra.
Un placer de lectura.
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como siempre contándonos historias muy peculiares..saludos y estrellas
Gracias Laya y Kamyl.
me gusta ese juego de palabras que a veces juega hasta con el mismo lector, mientras voy leyendo me gusta la música que se va produciendo a cada verso, estrellas y saludos para usted
Poeta:Gracias por apreciar mis letras. Es muy lindo tenerte. Te has convertido en una estrella más de mis sirenas. Todos los besos.
Me gusto mucho,esta muy bueno, saludos y todas las estrellas :)
Gracias estrella.Todos mis besos.