En la prisión
poema de Gustavo Adolfo
Un corazón deja de latir
cuando deja de amar, un instante
se hace eterno cuando un cariño
viene del alma y de la sinceridad.
Una palabra se convierte en un hecho
cuando viene de lo más profundo
del sentimiento.
Te escribo una carta desde lo
más hondo de mi ser, en la prisión
de mi soledad, torturándome día a día
con tu violenta ausencia.
Me lo dicta tu corazón y me lo corrige
tus besos de miel que los sueño
por las noches.




Comentarios & Opiniones
Me lo dicta tu corazón y me lo corrige
tus besos de miel que los sueño
por las noches.
Interesantes versos, buena obra, un placer la lectura.