Lunar de mis ojos

Luna, corona solitaria, lejano cristal de mis ojos. Te esperé todo el día, te busqué entre las nubes, te llamé entre los arbustos, te sentí entre los libros, te vi surcar la montaña y a la distancia de mis ojos te acercaste al azul océano de mi alma.

Me perdí en la dulzura de tu brillo, en el olor de tu perfume, en el viento de tus labios, en las caricias de tu mano en la luz de tus ojos, en tu mirada de mujer adorada, mujer que me inspira y mujer que ilumina a mis versos.

Luna, no te vayas.... Al final de nuestro encuentro me quedo pensando en el qué pasará mañana, si volveré a verte o me tocará esperar al día siguiente o tal vez un cuarto creciente para que vuelvas a iluminar mi corazón oscuro, oscuro como el café de mis penas, como una biblioteca sin libros o como mi lenguaje sin letras de tu nombre.

Luna, corona solitaria. En mí no hallarás eclipses, porque soy oscuro como Neptuno y solitario como Plutón. Me gusta verte cada día, también me gusta pensar en ti, soñarte es lo más hermoso porque es la única forma de escuchar y sentir tus palabras, bonitas y tiernas como las flores del jardín, de esas flores que no necesitas arrancarlo para sentir su pureza, solo con respirar su aroma y contemplar su belleza sabemos que son las más hermosas y puras del jardín.
Lima, 20 de Junio del 2024