LA DANZA DEL VALLE

Deja tus cosas,
sal a la calle,
ven a gozar
con la danza del valle.

Llanea la corza,
gorjea el gorrión,
mientras sonríe la moza
asomada al balcón.

Comienzan a llegar
fieles a su cita,
legión de muchachos,
fornidos, vivarachos,
de otras aldeas,
con mil y una ideas
para cortejar
a las mocitas.

Ya suena la flauta
y redobla el tambor
con melodía cauta
que invita al amor.

La sidra y el vino,
cual fieles aliados,
son los encargados
de trazar el camino.
Un ambiente propicio
que acrecienta la fiesta
desbordando el bullicio.

Con habitual retraso
llegan al evento:
el orondo sargento,
la señora Pura,
su beata hermana,
y hasta el cura
vistiendo sotana.

Hoy es un gran día
para las gentes del valle.
Que todos canten
beban y bailen;
que nadie calle,
que gire incesante
la rueda de la alegría.

Acaba la fiesta,
la danza y la tarde;
el fuego aún arde.

Con el horizonte perdido,
el apacible valle,
va quedando dormido.

Mientras tanto…
en el porche,
la luna,
acuna
a la noche.

R. Rodrigo (2013)