No hay Otra en el Planeta

poema de Pajarofé

Te conocí un día de primavera,
acercabas una rosa a tu nariz,
y como vi que eras sincera
en tus ojos me adentré y me perdí.

Me atrofiaste los sentidos
con tus besos incendiarios,
detuviste mis latidos
por querer amarme a diario.

Yo era esponja que absorbía
todo tu conocimiento,
y entre risas y alegrías
fuimos poniendo cimientos.

Y debajo de tu ropa,
he encontrado los motivos
para volverte más loca
y que siempre estés conmigo.

La sonrisa de mi cara
la pintaste con un dedo,
y dice bien a las claras
que por ti no siento celos.

Si algún día tú te ausentas
no tardes en regresar,
pues no hay otra en el planeta
a la que pueda yo amar.

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