Añoranza
Aquí estoy yo, de nuevo, de pinos rodeado
-de tomillo, de romero y matorrales-
en una firme piedra caliza aposentado
recordando experiencias otoñales.
Plácido, voy oteando el horizonte,
encima de las vides que la ladera abraza,
en la colina de este escarpado monte
que los labriegos denominan “calabaza”.
Mis más de setenta años cumplidos
-casi otros tantos de ausencia y añoranza-
han ido dejando amores por el camino
y mi cabello, antaño poblado, es una calva.
Tiernos momentos de mi infancia que ilumina
mi rostro. ¿A qué este largo viaje?
Miro hacia el frente y el sol me recrimina
y me veda, en venganza, a mi el paisaje.
¡Cómo recuerdo las tardes otoñales,
de los chopos la caídas de las hojas junto al río
aquellos sueños que fluían a raudales
en un joven e irrefrenable desvarío!.
El fresco olor de la tamuja me despierta.
La tarde cae. El sol se está ocultando.
Cojo mi cachava y ya de vuelta
paso a pasito mi camino voy andando.



Comentarios & Opiniones
Gratas son sus letras, de una cabal expresión en su bello colorido y buena estructura. Saludos y amistad le envío.
Comenta & Vota