El desvarío de tus recuerdos.

He considerado huir de esta absurda dicotomía: la de doblegarse ante el sinsentido del deber cumplido.
Prefiero buscar mi propia melancolía, mientras tarareo frases de Alejandro Sanz en la cocina, donde mi arte culinario convive con la certeza de mis fracasos. Allí me sostengo, fiel a la frágil idea de una incansable búsqueda de equilibrio.
Los sueños son espasmos del alma, y el alma, una maquinaria infinita de anhelos y deseos extravagantes.
Hoy el día me ha regalado su sol y su luna. La música no ha faltado. Y, sin darme cuenta, es cierto: sobrevivimos.
Eso ya es suficiente excusa para agradecer.
Suficiente excusa, me digo, para no inmutarme ante el desvarío de tus recuerdos.