verdad...
Cuando la distancia del camino
Se convierte en cómplice de tus miedos
Extrañas lo perdido recojes lo querido
Presionas el encanto del amor escogido
Te refugias en el silencio de tus gritos
Acallados por una noche estrellada
Donde la brisa calida y estupefacta
Golpea tu puerta y te mueres por amarla
Llegan por las noches tus sueños inconclusos
Desterrados de tu encanto espiritual
Aciagos testigos de tu marginalidad
Adúlteros visitantes, enemigos de tu moral
Presionas el punto exacto donde has de estallar
Buscando el placer infinito de tu realidad
Hermosa de los sueños brillantes
No me busques en tu perenne soledad
Te espero rendido en la puerta del lodazal
Reino eterno del paciente infernal
Que goza de tus noches lujuriosas
Compañera infinita de tu libertad



