Caretas autoimpuestas

En este mundo
de lo instantáneo
en que
todo debe ser inmediato;
nada se profundiza
por el contrario
todo se relativiza
tanto las relaciones interpersonales
como las propias impresiones,
no hay lugar para buenas intenciones.

Potenciamos a un Yo ajeno
y valoramos prototipos extranjeros
sin entender que nunca podremos
ser ellos,
nos desviamos de nuestros propios parámetros
y más nos hundimos en el pantano.

Poco nos conocemos
no se nos da el momento,
así es imposible descubrir lo que realmente queremos
los miedos son nuestro peor pasajero,
absorben nuestros sueños
y tememos conocernos,
no podemos salir de la fila,
estudiamos lo que nos dictan
aprendemos lo que quieren
¡No cuesta entender que somos solo una ficha!
Comemos lo que nos venden
sin importar de donde provienen
nos hacen quererlos
con sus químicos
nos vuelven dependiente
y con su publicidad
de rostros sonrientes
se venden
y caemos
compramos
queremos ser felices
como la familias de sus afiches,
compramos sus alimentos,
sus atuendos
y
hasta sus perros,
todo porque no podemos ser lo que nos dicen,
solo podemos aspirar a parecernos
recrear esa felicidad irreal
¿Queremos la verdad?
¿Qué queremos en realidad?
más fácil conformarnos con las caretas que robamos
de revistas y diarios,
hasta nuestros sueños son robados
porque nos inculcaron para que no aspiráramos
sino que trabajáramos.

Mientras menos te cuestionas
más ayudas a los grandes empresarios
quienes nos dicen:

Trabaja arto,
lejos de donde vives
que el trayecto a casa sea bien largo
llegaras muy cansado,
a dormir
sin soñar
sin cuestionar,
así podrás comprar muchas cosas más.

El cansancio te impide reaccionar,
así solo podemos ser
uno más.

¡Despierta ya!

Autor:
Nico Scepanovic

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