La montaña blanca
*La montaña blanca*
(Cuento narrado)
Los niños siempre han querido explorar y conocer todo lo que sus ojos ven para encontrar seres o cosas impresionantes y sentirse grandes para que los adultos vean sus capacidades y logros.
los adultos a veces subestimamos a los chicos y creemos que no se pueden defender o hacer cosas grandes, pero ellos son tan inteligentes, creativos y capaces de hacer infinidades de cosas que a los adultos les cuesta.
Carlos y Jorge salieron a caminar una tarde calurosa y radiante, llegaron hasta la montaña blanca que estaba muy cerca del pueblo donde vivían con sus padres ellos eran hermanos y les gustaba jugar y salir a pasear siempre juntos.
Le llamaban la montaña blanca porque en ocasiones la neblina se quedaba por largas horas tapando la hermosura que siempre solía tener, los chicos llegaron exhaustos a la cima y decidieron descansar un poco para retomar fuerzas, habían llevado agua fresca y una deliciosa fruta que disfrutaban alegremente.
Luego de merendar siguieron su camino y llegaron a donde había piedras gigantes rodeadas por la verde vegetación, llegada la noche y abriéndose paso por entre helechos y espinos descubrieron una entrada misteriosa y oscura, ellos siempre estaban preparados y cargaban en su mochila fósforos una soga y linterna para alumbrarse,
Carlos que era el mayor siempre iba adelante y sacando la linterna alumbraba el camino separando con un palo las ramas que le estorbaban el paso, por un momento se detuvo al sentir una presencia extraña que parecía vigilarlos.
¿Qué pasa? preguntó Jorge -¡Algo está ahí dentro y nos está mirando! – dijo Carlos - siguiendo adelante pues era un chico valiente y no sentía miedo de nada. Alumbrando el camino observó dos bolas que brillaban en un rincón de la cueva, acercándose para averiguar que era eso que brillaba encontró a un perro blanco grande; sus ojos brillaban por la luz de la linterna, con cuidado se acercaron preguntándose porque no los había atacado -- ¡Estará herido! pregunto Jorge – ¡Creo que sí, vamos a ver que tiene! añadió Carlos.
con precaución llegaron junto al animal y lo examinaron por todas partes, pero no encontraron nada en él, el animal se levanta y mirándolos se aleja hacia dentro moviendo su cabeza como invitándolos a seguirlo. Ellos se quedan ahí sin comprender nada, el perro se devuelve y acercándose a Carlos lo hala de la camisa, ellos se miran extrañados y deciden seguirlo la cueva se iba cerrando cada vez más y el camino era u poco difícil, el can siempre adelante y jadeando se detenía por momentos para descansar, Carlos y Jorge se miraban extrañados sin pronunciar palabra alguna. Pasados unos diez minutos llegaron al borde de un precipicio, los niños empezaron a preocuparse; el perro los observaba fijamente ellos quisieron correr, pero el perro se abalanzo y los empujó hacia el fondo del abismo. los gritos se escucharon por unos minutos y luego silencio total.
¿Qué paso con los confiados chiquillos?





Comentarios & Opiniones
Ayyy no esperaba eso!!! Vaya historia y que manera de manejarla. Saludos!
Muchas gracias María del Rocío, espera la segunda parte.
Abrazos.
Espero estén vivos!!!
Yo también espero que si.
Bendiciones.
cielo azul: bello relato. Espero que los niños hayan caído a un lago encantado...Un abrazo desde la distancia.
Vanessa, muchas gracias por tu aporte, jeje
esperemos que sea así.
Un abrazo.
Recién empiezo muy bueno !
Gracias Silvia por leer, espero lo leas todo voy de a poco porque me esta saliendo como larguito.
Beso