Alivio cómico

Cada vez que caigo, resultás estar alrededor,
haciendo gala de lo puesto; traje de salvador.

Péndulo oscilante, somos vos y yo;
subimos, bajamos. Somos un yoyó.
Este amor de cuento en que nadie creyó,

ése en el que vos antaño evitaste invertir
y yo, escaso de sentimientos, tuve que exir.

Pero, contra el pronóstico predicho por meteorólogos,
lograste hacer soliloquios de todos mis monólogos;

conseguiste inyectarle vigor a este pusilánime
que dejó, por vos, de ver a la vida con mirada exánime.

Cada vez que caigo, aparecés en todo tu esplendor.
¿Te gustaría, de mi vida, ser más que expectador?

Nos vimos, crédulos, dueños de Eurekas;
subiendo a montañas rusas turulecas,
sin saber también rusas a las muñecas.

Lo que llenaste, amable, con cualidades mejores,
era la bolsa, nuestra propia bolsa de valores;

Lo que apretabas en tus manos, que -sé bien- son duras,
era la bolsa de valores ya llena de hendiduras.

Lo que soltaste, roído y con puntos de sutura
era la bolsa, pero la bolsa de la basura.

Ahora que caigo, siempre estás alrededor.
¿Es que sos acaso una especie de acosador?

El vértigo que me dio el elevarme
sin ni siquiera llegar a levantarme
fue nada ante la vez que osaste besarme

y tu patatús palideció ante mi jamacuco,
el que me dio cuando oías como si dijera truco

mi discurso {oda al inminente fin de los días,
que profetizaba, imparable, diluvios, caos, sequías};

mi discurso {oda al ya próximo fin de los días};
insistiendo, inamovible, que, mañana, a verme, volverías.

Comentarios & Opiniones

Selit Valzet

¡Que bello poema!

Critica: 
Maskes Konvros

Muchas gracias por comentar. Me alegra que te haya gustado.

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